South Park: La revolución contra el sistema

South Park: La revolución contra el sistema :  En nuestros tiempos de adolescentes, era frecuente llegar a casa luego de clases, tirar el bulto por algún rincón del cuarto, quitarse el uniforme, y acostarse a dormir un rato, mientras se esperaba el ansiado programa, South Park. ¿Qué era lo llamativo de este programa, que hacía que muchos de mis amigos y yo, nunca nos lo perdieramos? Creo, que las malas palabras, las flatulencias, y las diversas situaciones contra los aburridos profesores de la escuela, inclusive, tenía un compañero que hasta imitaba algunas de las bromas de Eric Cartman.
Pero interioricemos un poco más el contenido del programa. En cierta manera, la atmósfera escolar vitaliza un ambiente educativo clásico, donde el profesor es un partícipe monologal, logocentrico, donde por esta orientación no da importancia a la significatividad de las actividades y conocimientos

El centro educativo nos muestra un matiz de despreocupación por fomentar mejores programas de aprendizajes significativos. Se evidencia la marginalidad, el vandalismo y el escaso recurso humano en materia de profesionales para el trabajo con los escolares.

La críticidad de la serie ante el hecho cotidiano es explícita, rompe los paradigmas de lo correcto y por medio del humor negro mimetiza la realidad educativa.
Entonces, aunado a lo anterior, South Park, nos puede mostrar un sistema educativo clásico, deficiente y con pocos recursos en una sociedad capitalista y moralista, que se ha olvidado de lo significativo del aprendizaje.

 Ante esto, como debe actuar un psicólogo educativo, si nos encontramos en una escuela a la altura del caos. El acercamiento con la realidad debe ser un factor primordial, humanizar a los agentes educativos mediante la creatividad, pues, la conducta de estos niños es el reflejo de un sistema rígido, pobre y devaluado. La serie sigue mostrando lo que ya se vive, un ambiente educativo intolerable para la población estudiantil, que por medio del “no cumplimiento de normas y tareas se revelan.

 Es acá donde el papel del psicólogo educativo se vuelve presuntuoso, a la medida de poder lograr integrar esa necesidad de conocer, esa energía y vitalidad, que se demuestra en sus fechorías, y trasladarlas a herramientas de conocimiento y de inserción en el campo educativo.

 ¿Existen los centros educativos South Park? ¿Será acaso, en el que se encuentra su hijo? Usted como padre, puede sentir pánico, horror, inclusive temor al pensar esto, pero es una realidad. Las Escuelas son participes de una comunidad huésped marcada en muchos casos por la delincuencia, la prostitución, la violencia, la drogadicción, y la pobreza. Al final, la serie nos recuerda aquella famosa  canción, “another brick in the wall”, donde en una de sus líneas los niños cantan “no necesitamos más educación, no necesitamos que controlen nuestros pensamientos”, como reflejo de un sistema que integra a la familia, al Estado, a la sociedad en general, y a la escuela. Entonces, todos tenemos un compromiso grande de cambio.

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